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viernes, 6 de marzo de 2009

De baile y música

Esta semana he estado practicando para mi actuación de danza del vientre. ¡Muchos nervios, ya que la actuación es esta noche! Os contaré qué tal todo el lunes. He estado intentando encontrar la canción que vamos a bailar, pero no encuentro un link con el audio. Es una canción muy divertida, se llama Hayaati Milkik, y la canta Emad Sayyah. La tengo en mi ITunes, pero no se como ponerla aquí. Si alguien lo sabe y me lo cuenta (estas nuevas tecnologías, a mí me cuestan…), podré añadirla para que la escuchéis.
Como no era plan de ponerme a bailar, para distraerme en la oficina (no se lo contéis a mi jefe), he estado escuchando lo nuevo de La Quinta Estación. En la página web del mundo, se pueden escuchar dos canciones del nuevo disco, además de ver el video de su primer single. Realmente, me encanta este grupo, la fuerza de la voz de Mónica transmite muchísima emoción. La canción Me dueles es preciosa y me encanta el ritmo mexicano que tiene. Un homenaje a su país adoptivo, en el que triunfaron antes de hacerlo en España.

martes, 6 de enero de 2009

La oreja de Van Gogh (y yo) en Valparaíso, Chile

Siempre me ha gustado la música de La oreja de Van Gogh, pero la verdad es que no me consideraba fan hasta que escuché su disco Guapa. Manhattan y Cuantos cuentos cuento me llegaron. Y ahora no puedo dejar de escuchar su nuevo disco, A las cinco en el Astoria, y el primero de esta su nueva etapa. Me encantan sus melodías, sus letras y su actitud. Canciones de amor, amistad, historias importantes (por grandes o por pequeñas) y compromiso con la sociedad.
Además, hoy he descubierto que el vídeo de mi canción favorita, Inmortal, lo grabaron en Valparaíso, Chile. Valpo fue la segunda ciudad que visitamos en nuestro viaje por Sudamérica el año pasado y tiene un lugar muy especial en nuestro corazón.
Aquí está Leire:


Y aquí estoy yo:

Valparaíso tiene un encanto muy especial... y un lado oscuro. Aquí nos robaron la cámara (no fuimos los únicos, prácticamente al 90% de la gente que conocimos allí le habían robado algo, éramos todos ¨gringos¨, claro), pero también encontramos los primeros amigos que haríamos en nuestro viaje. Aquí, además, empezamos a ser conscientes de la libertad que te proporciona viajar por un tiempo largo y a tu aire. Habíamos planeado quedarnos dos días y nos quedamos más de una semana en esta ciudad de colores, en la que parece que puedes tocar el cielo desde uno de sus cerros.

PS. De Jueves hablaré otro día, que hoy no quiero ponerme triste...